Tradiciones y costumbres

La ceremonia de matrimonio es un evento lleno de simbolismos y tradiciones. Más allá de las modas, hay una gran cantidad de tradiciones que rondan a las novias, que se siguen respetando de generación en generación. Para algunos, estas tradiciones les aportan a las bodas un cierto aire de misterio y romanticismo. Pero, ¿de dónde vienen estas tradiciones? ¿Y qué significan? A continuación, te lo contamos otras costumbres:

El vestido blanco: No siempre las novias se vistieron de blanco. Fue la reina Victoria, en el siglo VI que así lo dispuso, símbolo de pureza, inocencia y virginidad. Hoy, esta costumbre se sigue manteniendo, más allá de que la novia sea virgen o no.

El velo de la novia: Antiguamente, algunas civilizaciones cubrían el rostro de la novia, en los matrimonios previamente convenidos, para que el novio no viera a la novia, que jamás había visto, hasta finalizada la ceremonia. Así, si ésta era fea, el novio no tenía oportunidad de echarse atrás.

El Azar del Novio: Como es tradición en nuestra cultura el novio lleva un pequeño ramillete de flores en la solapa del traje el día de la boda. El novio puede llevar un pequeño ramillete de flores sobre su solapa o bolsillo que suelen tener ciertos ternos o trajes, se estila llevar un ramillete de casi 10 cm., es un detalle muy bonito para la boda. En la recepción se acostumbra a que el novio lance el ramillete al grupo de amigos y familiares varones solteros, pero dándoles la espalda, para ver quien es el afortunado en cogerlo, y se dice que este será el próximo caballero en contraer nupcias.

No ver a la novia antes del matrimonio: Dicen que proviene de los tiempos en que los enlaces eran arreglados, y una joven particularmente poco atractiva mejoraba sus opciones considerablemente mediante un acuerdo con un joven de otra ciudad o aldea, a quien no conocía hasta el día del matrimonio. Si éste llegaba a verla toda vestida de blanco y entonces decidía que su aspecto no le agradaba, la situación podía terminar en un plantón para la novia, por lo que se instituyó la costumbre de la mala suerte, con lo que se evitaban situaciones bochornosas.

El beso: El beso con que hasta el día de hoy termina cualquier ceremonia nupcial, era la manera usual de sellar los contratos en la Roma Antigua. De ahí que fuera evidente formalizar cada nueva unión con uno.

Lanzar el ramo a las solteras y la liga a los solteros: Es costumbre que antes de que termine la fiesta, la novia se pare de espaldas a las mujeres solteras y lance el ramo. Se dice que quien lo ataje, será la próxima en casarse. Algunos hombres también siguen esta costumbre, pero en lugar del ramo, el novio tira a sus amigos la liga de la novia.

Diamante de compromiso: Ya desde la Edad Antigua, el novio pedía la mano de la novia con un anillo. En la Edad Media, el anillo comenzó a formar parte de la dote que el novio debía entregar a la familia de la novia cuando pedía su mano. La costumbre de elegir diamantes o piedras preciosas se debe a la esperanza de que la unión sea tan fuerte y duradera como son esos minerales.

Cruzar el umbral de la puerta en brazos: En varias civilizaciones antiguas, los novios iban a “secuestrar” a su novia a otros pueblos, más allá de su consentimiento. Aunque de a poco este hábito se ha ido perdiendo, en la actualidad, el novio alza a la novia antes de ingresar al dormitorio nupcial, para “ayudarla” a entrar, a la vez que la novia, con su alegría, demuestra su entusiasmo y consentimiento.